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El Penique Negro

  • 30 jul 2017
  • 3 Min. de lectura

Estimado lector: yo ya pagué por adelantado Marisabel Macias, Penny Black

Al finalizar el evento de la noche erótica en Havana Underground (CSL, 17 de Marzo 2017), me dispuse a platicar con algunos conocidos del gremio, y en esas andábamos cuando de repente se acercó una chica de larga cabellera oscura para pedirme amablemente un cigarro. Se trataba de Marisabel Macias, la reconocí porque minutos antes acababa de presentar su libro de relatos titulado Penny Black. Con gusto le ofrecí el tabaco y ella cortésmente se unió a la plática. Alguien le preguntó el porqué del título de su libro, y ella nos dio su explicación: El penique negro o penny black fue la primera estampilla o sello postal. Comentó que antes las cartas las pagaba el destinatario y muchas veces estas no eran entregadas si por desgracia quien las recibía no tenía dinero. La razón poética del nombre (así lo entendí yo) es que ella ya había "pagado" por los textos que nos entregaba en su libro; pagar en el sentido de que ya había sufrido o gozado el proceso creativo de su obra. El titulo es sin duda muy ad hoc tomando en cuenta que se trata de una obra epistolar (cuentos o relatos a manera de cartas).


Traigo a colación esta remembranza porque no siempre se tiene la oportunidad de que el mismo autor de una obra te explique detalles de este tipo. Tal acto y tal explicación fueron suficientes para interesarme en el libro y tuve la fortuna de poder adquirir el último tomo que Marisabel traía consigo. Luego de eso, nos enfrascamos en una charla que surfeó entre nuestros referentes de la literatura y nuestras concepciones del arte; coincidimos en que muchas buenas obras se han escrito a raíz del sufrimiento. Fue así que me contó sobre las duras dificultades que tuvo durante el proceso de escribir su libro. Finalmente le pedí una dedicatoria y nos despedimos con uno de los abrazos mas fraternales que he recibido.


La Madrugada de esa misma noche devoré aquellas epístolas y me sentí identificado en varios aspectos: uno fue, sobre el hecho de como las cartas pueden ser utilizadas, no solo como ejercicio literario, si no como una búsqueda de comunicación con otras realidades e incluso, hasta consigo mismo: buscar reflejarse en el otro (alguna vez tuve amigos y amigas quienes compartíamos correos electrónicos con ese fin). En Penny Black, Marisabel aborda constantemente disertaciones filosóficas y existenciales relacionadas con el amor y la muerte, ambas con una linea divisoria muy fina. Alguna vez alguien escribió. (*): "El amor puede y suele ser tan aterrador como la muerte pero encubre la verdad bajo oleadas de deseo y entusiasmo"


Y como en la vida misma, para dulcificar estas crueles complicaciones existenciales, también se hacen presentes esos placeres comúnmente relacionados a la jovialidad: El disfrute de la música, el sexo y los enervantes. A pesar de ser una obra con fuerte carga femenina, no se percibe como una obra encerrada en un circulo de temas feministas, al contrario, es suficientemente abierta para sentirse atraído y converger en sus ideas. Es así que el verdadero éxito del arte es cuando este funciona como espejo de quien lo enfrenta, viéndose reflejados pensamientos y sentimientos; o bien, sabe expresar eso que siempre hemos querido decir pero nunca habíamos podido articular. Puedo decir que el penique negro que Marisabel ha pagado por hacernos llegar sus misivas, ha valido la pena. Sirva esta reseña como una respuesta a sus botellas arrojadas al mar.


(*) Ese alguien fue el filosofo Zygmunt Bauman


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